Artículos de Prensa
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Desde que tomo la decisión supo que su éxito seria el resultado de una combinación equilibrada entre varios factores, tendría que ofrecer un alto estándar de servicio, un producto diferenciado y atractivo, y precios competitivos en el mercado, aplicando todos sus conocimientos adquiridos durante tantos años, pero esta vez, además de tratarse de un proyecto personal, contaría con el apoyo de su hijo, con 21 años es el gerente del hotel, y según Salgado, no solo tiene una gran madurez y entereza para llevar el negocio, sino también interés y facilidad de aprender todo lo relacionado con hotelerìa. "Le pregunte a mi hijo Rafael qué le parecía la idea de abrir un hotel, y estuvo de acuerdo en que seria una buena inversión, y fue así como empezamos, la idea era hacer algo sencillo pero que rompiera con todos los esquemas". Y en definitiva Salgado logró lo que se propuso, pues si de romper con lo establecido se trata, su hotel es ejemplo vivo. Utilizó su casa, que pese a ser una reciente construcción (14 años), cuenta con elementos que datan de casas de San José del año 1890, pues una de sus aficiones ha sido la de coleccionar lo el llama "la leña de San José", aunque eso significó la renuncia a un espacio al que estaba acostumbrado. "Lo extraño de haber utilizado mi casa para hacer el hotel, es que ahora entro y encuentro personas que no conozco almorzando en mi sala, o tomándose un café en la terraza, de repente dejo de ser mi lugar, pero uno se acostumbra". Hogareño Quizás ese aire de hogar que aun conserva el hotel es lo que atrapa a los clientes, algo de lo que me toco ser testigo, pues mientras esperaba a don Jorge en el lobby, note que una mujer entro con otras personas a quienes les hablaba del hotel, de la decoración, luego los llevo a la cocina, al comedor, al jardín, y a otros salones. Por la propiedad con que hablaba, pensé que se trataba de la anfitriona, pero mi sorpresa fue que durante la entrevista ella pasó frente a nosotros en varias ocasiones, y en voz baja don Jorge me comentó que no conocía a aquella mujer, que se había apoderado del lugar, "vino una vez a almorzar y desde entonces viene varias veces a la semana con diferentes amigas y siempre repite la misma rutina", comentó Salgado. A manera de broma le dije que debería pensar en contratarla como su relacionista publica, y es que en realidad ese es el tipo de publicidad que hoteles y restaurantes necesitan pero, ¿cómo lograr que un cliente se convierta en nuestro vocero? En definitiva esto sólo depende de la experiencia que cada persona tenga en su primera visita, la atención es una parte muy importante, pero no la única, también influyen aspectos como la comida, el ambiente, la decoración, todo lo que como producto estamos ofreciendo, y como lección queda no pensar que no tenemos un prestigio o un nombre y cruzarse de brazos pues todo está hecho, sino ser conscientes de que cada cliente que entre a nuestro negocio implica un reto que ganar. Ideas a granel Desde su entrada, hasta el más pequeño rincón se encuentra lleno de detalles, en su mayoría elaborados por su propietario, quien asegura que su divorcio voluntario con la televisión le ha dejado con mucho tiempo para sus proyectos personales. " Hace muchos años, decidí que no vale la pena perder tiempo sentado en un sillón frente al televisor, por eso en las noches o el tiempo libre que tenga lo dedico a hacer los vitrales, y a decorar las mesas, o paso mucho tiempo en el jardín, haciendo lo que me gusta.". Es aficionado a lo que él llama "la leña de San Jose", desde hace unos 30 años recolecta puertas, ventanas, paredes, y otras partes de casas que datan de 1890 y que han sido demolidas. Lo que no sospechaba es que esa afición le daría la personalidad al hotel que recién abrió. "Cuando comencé a comprar los pedazos de casas que demolían nadie los apreciaba, era muy barato y la gente lo usaba como leña, pero ahora estas piezas no solo son mas difíciles de encontrar, sino mas cotizadas". Revista Apetito Abril- Mayo 06 No. 49 Año 8, Pagina 20-22 Un curso de imaginación Un par de gárgolas contemporáneas del Teatro Nacional se ciñen a un arco que muestra la entrada al hotel Corteza Amarilla, en Brasil de Mora. Un proyecto que fusiona historia, naturaleza y vida en el campo con una valoración estética incondicional. No sabia exactamente que iba a hacer con las joyas que recolectaba, solo se sentía que se desmoronaba su corazón sino salvaba el patrimonio histórico costarricense de la fiebre tica por demoler cualquier estructura empolvada y a veces desolada por falta de norte hacia un concepto de ciudad. Jorge Salgado , un conocido hotelero, amante de la arquitectura antigua y artesano del vidrio, tuvo un sueño victoriano bajo la calida sombra de un cúmulo de árboles en flor al que llamo Corteza Amarilla Art, Lodge & Spa. Desde muy joven, Salgado se dedico a comprar demoliciones, es decir, cuando escuchaba que iban a demoler una casa antigua en el país, 'el se presentaba y les ofrecía encargarse de todos los gastos y así fue llenando bodegas y bodegas de tesoros. Cuenta que antes de construir la casa donde se inauguro recientemente el hotel, lleno una cancha de fútbol en una propiedad vecina, mientras hacia el inventario de cómo iba a incorporar cada parte a esa casa victoriana con sabor Caribe, jardines de Bonsáis y uan gran jaula de aves de colores. El triunfo ante un serio problema de salud fue el detònante que hizo a este hotelero de Mora dar por iniciado su proyecto histórico de hoteleria personalizada y su conocimiento del arte del vidrio le dio pie a llenar los espacios con mesas con sobres de vidrios cortados, lámparas en tonos ámbar, tornasoles y diseños de caleidoscopio articulados con espejos. Salgado expresa que él se sentía y va creando los diseños en el momento, por eso no podría dar clases de arte en vidrio, porque "no se pude dar un curso de imaginación". Los detalles de los interiores son minuciosos, los vidrios tienen hojas que cambian los claroscuros y los acentos con pinturas en algunas paredes son de Nella Salgado, todo dispuesto para tomar su tiempo e ir descubriendo secretos. Barroco, Art Deco y Victoriano Al entrar a la recepción del hotel hay dos butacas del cine Líbano de cada lado, imposible dejarlas pasar inadvertidas. Aunque Salgado se refiera al proyecto como arquitectura fusión por todas las diferentes piezas antiguas que participan en todos los rincones, la sensación es como si hubieran tomado esa casa victoriano del Paseo Colon frente a Pizza Hut y la hubieran posado intacta entre ramas amarillas. No es posible hacer un inventario de todos los trozos del rompecabezas de maderas, hierros forjados y cemento con fechas de 1800 en cada esquina. "A mi me gusta lo que llaman basura. la basura tiene un valor histórico", dice Salgado, mientras se refiere a un recuerdo de una casa detrás de la Alianza Francesa en San Jose. El nombre del hotel tenia que rendir tributo a la variedad arbórea presente, y el plan de descanso. Enfocado hacia la atención persona a persona, el hotel, restaurante y spa en Brasil de Mora, tiene 7 suites, un Spa con especialidades terapéuticas y el restaurante Essentia, una aventura- fusión alrededor de sabores locales y lejanos. A un lado del salón, lleno de piezas de arte, se impone una escalera de madera con un descanso tan amplio que casi se convierte en un mezanine de cedro amargo, perteneciente a unas de las casas de San Jose de 1892. LA carta de presentación, además de pasar la vista por cientos de centímetro de historia, es apreciar una naturaleza viva y sumida en los linderos de la casa solariega. La ejecución de una idea guardad, madurada y planeada entre cafés y conversaciones nostálgicas. Este nuevo inquilino de Mora es un llamado a exploradores de la estética y de la historia un paltillo con sabores a esperanza sobre el rumbo que podría soplar las velas para recuperar todo aquel metro cuadrado perdido bajo el desarrollo, y el cual produce sensaciones de desencanto, en una ciudad construida con parches y dolores urbanos. |
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Es consciente de que sus platillos generan diferentes reacciones entre los clientes, "los más tradicionales prueban con duda, pero la recompensa es ver esa mezcla de asombro y satisfacción en sus rostros". El define su comida como una "fusión entre estilos y tendencias exóticas con ingredientes locales". |







